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sábado, 8 de enero de 2011

La traducción en el mundo

La última expresión de toda cultura es su lengua y el traductor es el elemento mediador que actúa de vaso comunicante

Lengua y cultura forman una unión indisociable, sin que se pueda entender la una sin la otra. De esta manera, la traducción supone una puerta abierta a la comunicación entre pueblos y culturas, convirtiéndose en la principal vía para recibir información actualizada de todo lo que ocurre más allá de nuestras fronteras.

Desde el mismo momento en que los hombres que hablaban lenguas diferentes se pusieron en contacto y trataron de comunicarse surge la profesión del traductor/intérprete. Con el paso del tiempo, este personaje se ha convertido en una figura imprescindible en cualquier actividad humana que implique la comunicación entre personas de diferentes culturas y lenguas. Por tanto, para un traductor/intérprete es muy importante ser consciente de los diversos factores sociolingüísticos que se manifiestan en el proceso de la traducción/interpretación.

Teniendo en cuenta que la sociolingüística es la parte de la lingüística que se ocupa del lenguaje como fenómeno social y cultural (Trudgill, 1983), y que la base de la traducción/interpretación es el lenguaje, entonces se debe considerar también a la traducción/interpretación como un fenómeno social y cultural.

El traductor/ intérprete no solo debe conocer a fondo las lenguas en las que trabaja, sino también la cultura y la literatura de los países que hablan esas lenguas, y por ende las culturas y las lenguas de las personas para las que actúa como mediador. Este tipo de conocimiento le permitirá adaptar su discurso a las perspectivas socioculturales del contexto en el que se produce el proceso de comunicación mediada, y reconocer conductas verbales y no verbales. El lenguaje corporal y otras conductas no verbales le pueden dar una idea de lo que está más allá de las palabras, del sentido directo que se propone el orador o del sentido indirecto que se esconde detrás de lo que dice, y en ocasiones los gestos lo dicen todo.

Como diría García Landa, citado por Viaggio (1997), "interpreting is talking, and we talk and we listen to those who talk to us with more than mouth and ears: kinesics and paralanguage are thus very much a part of the interpretation game."

Como sucede con los trasvases de agua de un río a otro, al traducir siempre se pierde caudal. La labor del buen traductor consistirá en que se pierda lo menos posible” (Peláez, 1997: 1).

Trasladamos sentidos adecuando dichos conceptos de una cultura a otra.

Hay que saber un poco de todo y tener una buena capacidad de afrontar retos.

Fuente: Ibertranet


domingo, 2 de enero de 2011

El famoso término «spa»

El término inglés spa significa 'balneario' y procede de la ciudad belga de ese nombre (Spa), conocida por sus baños desde la época romana. Y la teoría más difundida, aunque falsa (se trata de una etimología popular), sobre el origen de ese topónimo es que proviene de las siglas de las expresiones latinas salus per aquam o sanitas per aquam.


A partir del siglo XVII, el término comienza a generalizarse como nombre común para fuente termal o establecimiento balneario en inglés (de ahí que se piense erróneamente que su origen deriva de una palabra inglesa), para extenderse más adelante a otras lenguas.

Una de las razones por las que el término spa se ha extendido es que un balneario es un establecimiento sanitario que reúne ciertas condiciones legales, lo que impide usar esa palabra —balneario― en otros tipos de centros.
Otras palabras como baños, termas y caldas pueden servir como sustitutas, aunque no siempre se ajustan a la naturaleza de los establecimientos conocidos como spa.

Ante la necesidad de emplear un término diferenciado y para evitar el anglicismo crudo de spa, algunos proponen que, siempre que sea posible, se traduzca por balneario, baños, termas o caldas, y cuando no sirva ninguna de esas palabras, se propone adoptar el término inglés castellanizado como espá (con plural espás), tal y como se viene haciendo en nuestra lengua con casos parecidos: scanner = escáner (escáneres), standard = estándar (estándares), scooter = escúter (escúteres), slogan = eslogan (eslóganes), etc. Su género es masculino: el espá, los espás.

No obstante, dado el rápido proceso de inclusión del término en la sociedad española y, por ende, en la lengua española, otra postura, siguiendo a Mourelle Mosqueira (2007), es la de dejar el término tal cual, como se ha venido haciendo en todos los países, es decir, simplemente «spa».